Guías prácticas sobre mantenimiento, ahorro y seguridad para tus electrodomésticos.
Un aumento en el consumo eléctrico, ruidos nuevos, escarcha excesiva, agua acumulada en la base o alimentos que se dañan más rápido de lo normal son señales claras de que tu nevera necesita una revisión técnica. Ignorar estas señales por mucho tiempo suele convertir una reparación sencilla en un cambio de compresor mucho más costoso. Si notas dos o más de estas señales al mismo tiempo, te recomendamos agendar un diagnóstico cuanto antes.
No sobrecargar el tambor, limpiar el filtro de pelusa regularmente, dejar la puerta entreabierta después de cada lavado para evitar humedad y malos olores, y revisar que las mangueras no tengan fugas son hábitos simples que alargan considerablemente la vida de tu lavadora. También es buena práctica hacer un lavado en vacío con un poco de vinagre cada par de meses para eliminar residuos de detergente acumulados.
Si detectas olor a gas cerca de tu estufa, lo primero es apagar el equipo y cerrar la llave de paso de gas inmediatamente. Ventila el área abriendo puertas y ventanas, y evita encender fósforos, encendedores o cualquier interruptor eléctrico cerca de la zona hasta que el olor desaparezca por completo. Una vez ventilado, contacta a un técnico para revisar la válvula y las conexiones antes de volver a usar el equipo.
Si notas que tu secadora necesita cada vez más ciclos para secar la misma cantidad de ropa, la causa más común es el ducto de ventilación obstruido con pelusa acumulada. Esto no solo alarga el tiempo de secado, también aumenta el consumo eléctrico y, en casos extremos, puede ser un riesgo de sobrecalentamiento. Se recomienda limpiar el ducto de ventilación al menos una vez al año.